El 88 % de las organizaciones ya utiliza inteligencia artificial en al menos una función (The State of AI: Global Survey 2025, McKinsey). Aun así, la mayoría sigue teniendo dificultades para convertir ese uso en impacto a escala. Hay un sinnúmero de herramientas disponibles; sin embargo, la adopción organizacional continúa siendo el verdadero desafío.
En 2020, mi colega María Isabel Ucha me invitó a conversar en su podcast Del dicho al hecho sobre Industria 4.0 y transformación digital. En este espacio conversamos de tecnología, cultura y gestión del cambio. Una de las ideas que atravesó la conversación fue que las soluciones digitales nacen de necesidades humanas y adquieren valor cuando las personas logran incorporarlas a su trabajo. Escucha aquí el episodio completo en Spotify.
Al volver a escucharlo, encontré asuntos que siguen muy vigentes: la necesidad de conectar la tecnología con el propósito, comprender las creencias que influyen en la adopción, revisar rutinas y comportamientos, preparar a los líderes y acompañar el cambio hasta lograr su sostenibilidad.
También encontré diferencias. En 2020, buena parte de la conversación digital giraba alrededor de sistemas corporativos, automatización y plataformas implementadas por la empresa. Hoy la IA protagoniza la agenda tecnológica directa o indirectamente, desde el uso de IA generativa hasta sistemas complejos de inteligencia de negocio.

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Por ello, sin querer crear una receta, pensé en ocho recomendaciones que siguen vigentes y algunas nuevas, para acompañar e impulsar la adopción tecnológica actual y la cultura digital.
Ocho recomendaciones para acompañar la adopción digital y de IA
1. Conectar la tecnología con una necesidad o problema concreto
La adopción empieza cuando las personas entienden qué problema busca resolver una herramienta y cómo puede mejorar su trabajo, la experiencia del cliente o los resultados de la organización.
Incorporar una solución porque está de moda genera curiosidad inicial, aunque difícilmente produce un cambio sostenido. El propósito debe traducirse en casos de uso claros y cercanos a la realidad de cada equipo.
2. Construir una historia de cambio comprensible
Las personas necesitan conocer por qué la organización adopta una tecnología, qué espera conseguir y qué implicaciones tendrá para ellas.
Esa historia debe ser consistente entre los mensajes de la alta dirección, los líderes de equipo y quienes acompañan la implementación. También debe reconocer las dudas, los riesgos, los miedos y los aprendizajes que aparecerán durante el proceso.
3. Escuchar las creencias y los temores
En el podcast ‘Del dicho al hecho’ compartí el caso de un equipo de contabilidad que seguía trabajando en Excel después de implementar un sistema corporativo. Detrás de esa conducta había temor a perder el empleo cuando la herramienta funcionara correctamente. La dificultad técnica era apenas una parte del problema.
Con la IA aparecen inquietudes similares: reemplazo de puestos, pérdida de autonomía, aumento de tareas o funciones, errores, uso indebido de información o disminución del valor profesional. Esas percepciones deben escucharse y abordarse de manera directa.

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4. Revisar los comportamientos que deben cambiar
Una implementación tecnológica modifica acciones cotidianas: dónde buscamos información, cómo analizamos datos, quién valida una decisión, cómo compartimos conocimiento o cuánto tiempo dedicamos a determinadas tareas.
La gestión del cambio debe bajar a ese nivel. Hablar solamente de “transformación” deja a las personas sin referentes prácticos. Es necesario precisar qué deberán comenzar a hacer, qué tendrán que hacer de otra manera y qué prácticas podrán abandonar. Puede que estos comportamientos no estén claros al inicio de un proyecto, pero el camino debe llevar a este punto.
5. Rediseñar los procesos junto con las personas
Agregar IA a un proceso antiguo puede acelerar actividades que ya eran innecesarias, duplicadas o poco útiles. Antes de desplegar cualquier herramienta conviene revisar el flujo completo y escuchar a quienes lo ejecutan.
McKinsey identifica la incorporación efectiva de la IA en los procesos, la formación por roles y los mecanismos de retroalimentación como prácticas relacionadas con una adopción más sólida.
6. Preparar a los líderes para impulsar y habilitar la adopción
Los líderes influyen con sus decisiones y sus comportamientos. Cuando hablan de innovación mientras mantienen procesos cerrados, castigan los errores o evitan utilizar las nuevas herramientas, envían un mensaje más fuerte que cualquier campaña promocional.
Su papel incluye explicar el sentido y la urgencia del cambio, abrir espacios de práctica, reconocer avances y conversar sobre las dificultades. También deben establecer límites claros sobre qué usos son apropiados y cuáles requieren validación en sus equipos.
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7. Crear espacios seguros para experimentar
La adopción de IA necesita práctica. Los equipos deben tener oportunidades para probar herramientas, comparar resultados, compartir aprendizajes y reconocer errores sin temor a una sanción automática.
Estos espacios pueden tomar la forma de pilotos, aulas abiertas, laboratorios, comunidades de práctica o retos vinculados con necesidades reales.
8. Acompañar hasta alcanzar sostenibilidad
La adopción no termina con el lanzamiento ni con la capacitación. Requiere seguimiento del uso, retroalimentación, ajustes en los procesos, refuerzo de habilidades y revisión de los resultados.
También conviene observar señales culturales: equipos que ocultan el uso de herramientas, líderes que bloquean la experimentación o no movilizan a sus equipos, información que continúa concentrada en pocas personas o acciones y decisiones que llevan a regresar al estado anterior al cambio.

Una evolución del entorno y las tendencias
En 2020 hablé de ambientar el cambio, desarrollar entendimiento, fortalecer habilidades y mantener el nuevo sistema. Esa secuencia continúa siendo útil. La diferencia actual está en la velocidad con la que evolucionan las herramientas y en la necesidad de aprender de manera más continua. La IA está rompiendo los ritmos habituales de aparición, implementación y adopción de nuevas tecnologías.
El valor de la tecnología aparece cuando las personas comprenden para qué usarla, desarrollan confianza, encuentran sentido en el cambio y participan en la construcción de nuevas formas de trabajar. En todas estas conversaciones sobre tecnología, las personas siguen estando en el centro.
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Espero que esta entrada te sea muy útil. Para ver otros artículos, puedes visitar mi blog Función C, haciendo clic aquí.


Bien se sabe que el cambio lo hacen y lo validan las personas; por lo tanto si eso no se propicia, no hay cambio. Ahora bien, las personas nos apropiamos cuando conocemos la utilidad y la necesidad de cambiar, es un proceso de llegar. De lo contrario hay resistencia. Por lo tanto, sigue vigente el rol de las personas en procesos de cambio
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