«En nuestros días, la Iglesia ofrece a todos el tesoro de su doctrina social en respuesta a otra revolución industrial y a los avances en el campo de la inteligencia artificial (IA), que plantean nuevos desafíos para la defensa de la dignidad humana, la justicia y el trabajo…”, afirmó el Papa León XIV el pasado 10 de mayo.
Esta fue la principal razón que motivó al nuevo líder de la Iglesia Católica a tomar el nombre papal de León XIV, pues lo vinculó con la gestión de León XIII en pleno inicio de la era industrial (pontificado: 1878 – 1910).
«…Hay diferentes razones para ello, pero principalmente porque el Papa León XIII, en su histórica encíclica Rerum Novarum (De las cosas nuevas), abordó la cuestión social en el contexto de la primera gran revolución industrial” (VaticanNews). La encíclica citada fue publicada el 15 de mayo de 1891 (hace 134 años).
Sin duda, estamos en medio de una gran transformación histórica que impactará directamente la forma en que producimos, emprendemos, trabajamos y nos relacionamos con las personas, organizaciones y nuestro entorno.
Ahora, esto pone en evidencia una cuestión. Si una institución milenaria está pensando en el impacto de la actual revolución industrial ¿Nosotros estamos estimando esta realidad en nuestras organizaciones y empresas?
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La Inteligencia Artificial es importante, pero…
Sin duda, se percibe en el ambiente empresarial y social la trascendencia de la IA a corto, mediano y largo plazo, pero parece que no estamos haciendo lo suficiente.
El estudio The CEO’s Guide to Generative AI (IBM, 2024) evidencia una brecha preocupante: el 74 % de los CEO cree que sus equipos están preparados para adoptar IA generativa, pero solo el 29 % de los altos ejecutivos lo confirma. Esta desconexión en el liderazgo podría frenar decisiones clave y retrasar la transformación.

La encuesta Global AI & Digital Survey (2024), citada por Puro Marketing, revela una contradicción similar. Aunque el 94 % de los encuestados considera que la IA es una prioridad para la alta dirección y el 91 % la ve como una ventaja competitiva, solo el 37 % se siente realmente preparado para implementarla.
Y la magnitud del cambio no es menor. Según el estudio de IBM, para finales de 2025 el 77% de los cargos operativos y el 25% de los ejecutivos verán transformadas sus funciones. El impacto es transversal: ningún rol quedará al margen de la disrupción que traerá la IA generativa.
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Preguntas incómodas, pero necesarias
La transformación organizacional y cultural de las empresas no es algo sencillo, por el contrario, hereda las complejidades del comportamiento humano. Por ello, esta preparación que podría pensarse como tecnológica, afecta y depende principalmente de las personas.
En ese sentido, para iniciar las conversaciones que llevarán a tomar las decisiones que detonarán la adopción y adaptación de la inteligencia artificial en nuestras organizaciones, es necesario hacernos algunas preguntas difíciles.

A continuación te propongo algunas de esas preguntas que permitirán abrir conversaciones clave de cara a la cuarta revolución industrial y que nacen de algunas experiencias en gestión del cambio y transformación de los últimos años.
a. Liderazgo y visión estratégica
1. ¿Nuestro equipo directivo comprende realmente cómo la IA transformará nuestro modelo de negocio y liderazgo?
2. ¿Tenemos una visión, propósito y estrategia clara y explícita para integrar la IA en la organización?
3. ¿Nuestro negocio actual es sostenible con la llegada de la IA?
4. ¿Qué tanto estamos dispuestos como líderes a desafiar nuestra zona de confort, o simplemente delegamos el tema de IA a otros equipos?
b. Personas, capacidades y cultura
5. ¿Estamos dispuestos a invertir en la reconversión laboral de quienes verán sus funciones alteradas por la IA?
6. ¿Tenemos un plan de acción para acompañar, de forma humana y justa, la salida de personas si algunos roles desaparecen?
7. ¿Existe una cultura de aprendizaje y adaptación, o seguimos castigando el error y premiando solo la eficiencia operativa?
8. ¿Hemos identificado cuáles competencias humanas serán esenciales en un entorno con IA, y cómo las vamos a desarrollar desde hoy?
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c. Ética e impacto social
9. ¿Evaluaremos los posibles sesgos y efectos discriminatorios de las IA que adoptaremos?
10. ¿La implementación de la IA en nuestra empresa estaría guiada por una reflexión ética real o solo por presión del mercado?
11. ¿Sabemos cuál será el impacto social de nuestras decisiones tecnológicas más allá de nuestras paredes?
Un nuevo comienzo
La transformación organizacional, la gestión del cambio y la adopción cultural son desafíos significativos, especialmente cuando ponemos en el centro a las personas y la llegada de la inteligencia artificial.
Las preguntas planteadas son solo el punto de partida de un proceso que será largo y exigente, pero que es fundamental comenzar a abordar desde una perspectiva humana. Y ahora ¿Cuáles preguntas faltarían?
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Espero que esta entrada te sea muy útil. Para ver otros artículos, puedes visitar mi blog Función C; Comunicación, Cambio y Cultura, haciendo clic aquí.

